Cuando nadie te roba nada: lo que tú mismo publicas
No hace falta hackear nada. La mayoría de la información que necesita un estafador está publicada voluntariamente: tu fecha de nacimiento, tu rutina diaria, dónde trabajas, tu ubicación en tiempo real. Fotos de tus hijos con el uniforme del colegio. El parque al que van todos los sábados.
Para un estafador, eso ya es más que suficiente. Es la vía más común y la más barata, y también la única que puedes cerrar hoy mismo sin ayuda de nadie.










